Afortunadamente, el recinto presentó aforo total. Algo lógico ya que era un evento muy llamativo, ya que además de La Pestilencia y el buen precio de boletería -12 mil pesos general y 40 mil V.I.P-, tocaron las más selectas bandas del círculo local, que por sí solas atraen público, como lo son Koyi-K-Utho, Pornomotora, Nepentes, y el Sie7e -está última de poca acogida entre los asistentes.
Como es común en los eventos, las puertas las abrieron muy tarde, a eso de las 7 de la noche, cuando estaban programadas para las 5 p.m. Cuando entré al recinto, ya estaba en escena la primera banda, Pirañas Amazónicas. Muy buena propuesta, no los había escuchado antes, pero sonaron bien, y con canciones directas que agradaron al público. Tocaron una canción de Rage Agaisnt the Machine, Killing in the Name of...
La siguiente banda en subir al escenario fue Pornomotora. Mostrando sus mejores temas, engancharon de principio a fin al público que se sabe de memoria sus canciones. Desfilaron "Perro Gozque", "Izquierdo", "Invitación", entre otros. Aunque sonaron del carajo, algo me dice que estuvieron doblando en algunos temas, al juzgar por ciertos movimientos de sincronizados entre la banda y el sonido, además es bien sabido que Pornomotora hace gran uso de sampleos para sus presentaciones en directo.
Ya algo cansado el público, hizo su aparición "El Sie7e", una banda que no tuvo la mejor acogida, de por sí que la gente ya quería ver a la Pestilencia. Personalmente no les puse mayor atención, aunque hay que decir que sonaron muy bien y que la banda entrega todo de sí en vivo. Para resaltar, Julián el vocalista, hizo un mal movimiento y se jodió una rodilla, hecho que lo mandó directo al hospital.
Y por fin, luego de tanta espera subió La Pestilencia al escenario. Dilson Diaz como siempre, ácido en su voz y en sus comentarios, entonando de manera eufórica las letras características de La Peste, donde priman la denuncia social y contestataria y la crítica al sistema. Los músicos muy bien parados en sus roles, la batería sonó atronadora, que junto al bajo hicieron una base rítmica imparable. Carlos Marín, como siempre, sólido en la guitarra. La peste tocó de todo, clásicos como "Soldado Mutilado", "Cordero Arrepentido", "Soñar despierto" hasta temas como "Desplazados", "Ahora me cuesta" y "Hasta cuando, hasta siempre". En algunas de ellas, hubieron invitados en escena, como el guitarrista de Estados Alterados, el vocalista de Tr3s de Corazón, el vocalista de Ultrágeno, Javier de Koyi-k-Utho (con quien tocaron "Anuncia tu muerte") entre otros invitados. Momentos especiales de la noche: en "Nada me obliga" habían más de 7 músicos en escena interpretando uno de los cortes más memorables de su último disco "Productos Desaparecidos".








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