
Votar por Santos es elegir un camino de continuidad, pero no de una política sana, sino de un programa que perpetuara a las clases altas como dueñas de la nación. Su propia campaña electoral ha sido muestra de las mañas corruptas y sucias que puede llegar a tener. Muestra de ello son la compra de votos a través de subsidios a los beneficiarios de “Familias en Acción”, distorsión de encuestas, la contratación de un experto en guerra sucia para asesorar su campaña, así como la intervención hostil de sus amigos de dudosa reputación ética, pero como raro, con amplio poder político -Fernando Londoño y José Obdulio Gaviria desde columnas infames en el tiempo, así como el mismo Uribe, con sus comentarios fuera de tono-.
Por eso es que necesitamos a Mockus en la presidencia. Puede que en algunas cosas el tipo se descache, nada que hacer. Y que a veces le falte ser más directo. Pero si de algo podemos estar seguros es de su honestidad y capacidad para dirigir los destinos del país, hacia puertos donde podamos vivir mejor, con criterios de equidad y transparencia, pero con propuestas viables y de fondo.
ASÍ QUE TODOS, MAÑANA A VOTAR POR MOCKUS.








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